Tuesday, August 18, 2009

EL TUNEL DEL TEMPLO

Aquella tarde decidí emplearla en perder el tiempo, tratar de no hacer nada constructivo, abrazar el aburrimiento en cada esquina y perderme entre los recovecos de mis divagaciones.
Elegí como comienzo de mi andadura el lago Hoan Kiem, excelente punto de partida para mi excursión. Como no se trataba de cansarse, rápidamente busqué un sitio donde sentarme a la orilla, elegí la postura adecuada para poder permanecer durante el tiempo necesario y me dejé llevar tranquila y pausadamente hacia mis ensoñaciones.
La temperatura era suave, la luz, tamizada por pequeños cirros, rebajaba lo suficiente la intensidad solar, todo resultaba tan agradable que podría dormirme tranquilamente. Oía una musiquilla vietnamita, algo triste, entonada por un Dong, que manipulaba las notas variando sus tonos lo que producía un efecto nostálgico y sedante, tan relajante que me quedé dormido.
Me desperté algo sobresaltado, y sorprendido, pues había mucha luz, como si fuese mediodía, lo que no tenía sentido ya que podía haberme quedado dormido toda la noche. Pregunté la hora a una joven y me corroboró que eran las doce y media, así que me había quedado durmiendo ¡Diecinueve horas!, era inaudito.
Con cierta sensación de incomodidad me dirigí hacia el edificio de correos para comprobar la fecha, en el camino me crucé con la misma joven que me había dicho la hora lo que me extrañó ya que antes la había visto ir en otra dirección.
Compré un periódico en inglés y al ir a pagar me estremecí al comprobar que la vendedora era la misma joven de la hora y que, más tarde, me había cruzado, era realmente extraño todo esto.
Me senté en las escaleras para leer el periódico pero me di cuenta de que era del día anterior, así que fui a devolverlo pero la dependiente me dijo que no que era de hoy. Por mucho que trate de hacerle entrar en razón no lo conseguí. Hojeé otros periódicos y, con gran estupor, comprobé que en todos ponía la misma fecha, la del día anterior.
Salí y me senté de nuevo en las escaleras, tratando de poner en orden mis ideas totalmente alborotadas, no había bebido, ni tomado drogas, quizá el largo sueño había trasgiversado mis ideas y solo tenía que esperar un poco para ponerlas de nuevo en orden.
Una chica subía por la escaleras y comprobé que, de nuevo, se trataba de la misma persona que había visto en repetidas ocasiones, aquí pasaba algo, alguien estaba jugando conmigo, gastándome una broma que me estaba incomodando o ¿Me estaría volviendo loco?.
Me encontraba cansado por lo que traté de relajarme, respirar profundamente, como había aprendido en mis clases de yoga, mientras cerraba los ojos.
De nuevo oí aquella musiquilla del Dong, la melodía relajó mis músculos, me volvía a encontrar a gusto y confiado, me dormí.
Desperté, abrí los ojos y comprobé que, de nuevo estaba a la orilla del lago con aquella temperatura agradable de una tarde preotoñal.

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