Friday, September 25, 2009
PREGUNTAS
- ¿Cuantas personas hay en este mundo?
- ¿Cuantos mundos hay en el universo?
- ¿Cuántos Universos hay en…lo que sea?
- ¿Cuántas dimensiones existen?
- ¿Cuántos tiempos?
- ¿Hay más mundos dentro de este mundo?
- ¿Por qué he sido escogido entre las infinitas combinaciones posibles de átomos?
Esta últimas es la mas grande de todas las preguntas, como el YO MISMO se diferencia de cualquier otro ser y siente por si mismo. Ese YO que siente, respira, piensa, padece que…todo. Lleva toda la vida responderla.
Es maravilloso abrirse camino entre la maraña que supone entrar en este nuestro YO único, para mi es algo parecido a la LIBERTAD y la FELICIDAD, no se porque, solo lo intuyo.
Nadie nos puede (debe) quitar esa sensación de unicidad y, por, o tanto, Libertad.
Realmente es increíble la intensidad que se siente al adentrarse por esa senda, no resulta fácil, es un camino desconocido y en el que no se suele entrar y del que muy pocos (a mi nadie) hablan (¿Hay mas mundos dentro de este mundo?).
Quizá sea el mayor milagro de la naturaleza el hecho de ser escogida por esta para nacer. Cuando lo pienso tengo dos tipos de sensaciones, la primera de gran placer al iniciar un camino por un nuevo mundo (¿otra dimensión?), la segunda de vértigo (¿Cuantos mundos hay en el universo?).
Apenas camino unos pasos por ese sendero y la sensación de placer empalaga mi visión y trata de expulsarme de mi visión como impulsado por una fuerza centrifuga (¿Cuántos Universos hay en …lo que sea?).
A veces, cuando consigo mantener el rumbo, el empalago inicial va transformándose en plenitud (no soy de ninguna secta) que ayuda a mantener mi equilibrio si permanezco en ese mundo (¿?) (¿Cuántas dimensiones existen?).
En esos momentos las sensaciones desaparecen y con ellas los sentidos, incluso el del tiempo (¿Cuántos tiempos?).
¿Os sucede algo parecido? (¿Cuantas personas hay en este mundo?).
Al final me pregunto de nuevo: ¿Por qué e sido escogido entre las infinitas combinaciones de átomos al nacer?
Wednesday, September 23, 2009
MUJERES
Todo comenzó ayer, la tarde estaba calma, quizá demasiado, unas nubes grisáceas penetraban por el sur con presagios de tormenta, la electricidad estática coloreaba el ambiente enturbiándolo y dotándolo de un olor a almizcle, todo resultaba mas lento e, incluso, pesado.
Me refugie en uno de los modernos cafés tan al gusto de los jóvenes hanoianos, buscando un ambiente con aire acondicionado. Todo el local estaba lleno de gente moderna y, por más que busque un sitio libre, no pude encontrarlo, por lo que me decidí por una mesa en la que estaban sentadas dos mujeres quienes no rechazaron mi petición de asilo, eso sí, entre unas risas nerviosas.
Estaría en los 40 y vestían algo descocadamente para su edad y con profusión de maquillaje negro y aditamentos en el vestuario claramente ineficaces pero con el claro fin de llamar la atención, tenía unos cuerpos bien hechos y claramente deseables.
Tras mi segundo sorbo de caphe xua da, café con leche y hielo, una de ellas se dirigió a mi con la consabida pregunta de mi origen, me hice pasar por español (siempre tira lo latino), y así comenzó nuestra charla, ligeramente pero pronto pasó a elevarse de tono hasta el punto de ruborizarme en ciertos momentos.
Mi libido subía por instantes y más cuando una de ellas me rozaba con su rodilla sin ningún pudor, lo que me provocó una erección que solo fue superada cuando su compañera emprendió el mismo camino.
Mi sensación era que todo iba demasiado rápido y, aprovechando la comando de otro café, me fui al servicio. Cuando volví vi o creí ver como una de ellas ponía algo en mi bebida pero fue tan solo un instante, como una ilusión a la que no di mayor importancia, por lo que seguimos hablando de temas banales mientras ellas se encargaban de mantenerme contento y centrado en el tema que a ellas y a mi más nos atría en aquel momento.
Con la excusa de enseñarles unas pinturas que había comprado nos fuimos juntos a mi apartamento, por el camino comencé a sentir una extraña sensación, era como si flotase sobre el pavimento, al mismo tiempo, las cosas cambiaban de forma y se acercaban y alejaban de mi como si los seres inertes estuviesen vivos, me sentía muy bien y sonreía continuamente Ellas se partían de la risa cuando me miraban pero sus continuas atenciones cariñosas me mantenían confortablemente en aquella especie de nirvana.
No más cerramos la puerta del apartamento se lanzaron salvajemente sobre mi destrozando mi ropa mientras la quitaban. Yo no acertaba a hacer lo mismo ya que sus maniobras ocupaban todo aquel campo de batalla, por lo que de deje hacer y ese fue el camino hacia el éxtasis.
Cuando me tuvieron totalmente desnudo fueron desnudándose lentamente mientras jugaban entre ellas y mantenían mis manos quietas a pesar de que se me iban automáticamente hacia sus cuerpos.
Todos los colores eran diferentes y los muebles habían cambiado de forma, lo veía todo raro y, como decirlo, mejor, más divertido. En algún momento de extraña lucidez, comprendí que me habían drogado pero el placer era tan intenso que lo olvidaba al instante.
La sesión de sexo duró infinitas horas o me lo pareció, nunca antes había jugado a tres tan intensamente, tan sensualmente, por lo que acabé extenuado y feliz y me quedé dormido
Hoy me he levantado con un poquito de resaca pero contento de la experiencia, solo he tenido una pequeña dosis de pánico pensando que habría sido objeto del timo del “beso del sueño”, cosa que no ha sido así, por lo que he salido relajado y contento a la calle dispuesto a dar un paseo.
Curiosamente mis pasos se han dirigido al mismo café de ayer en el que he entrado automáticamente, quizá buscando algo inconscientemente. Allí estaban ellas, sentadas en la misma mesa, con otras ropas igualmente sexy, me he acercado a la mesa y, de la misma forma que ayer, les he pedido permiso para sentarme, su respuesta ha sido tajante y en vietnamita: No, estamos esperando a nuestros maridos.
CAJAS
Esos olores y la sensación de bienestar me trasladaron hacia el pasado y, en el mismo momento que mis pensamientos se deslizaban por entre las marañas de los recuerdos más antiguos, una escena me sacó de mi abstraimiento. Eran dos chiquillos que estaban jugando en plena calle, aprovechando que era una vía sin salida, por la que no circulaban vehículos.
Me llamaban a través de las rendijas de una caja de madrea desvencijada en la que se habían introducido e, inmediatamente, me impactó aquel recuerdo en el que el chiquillo era yo.
Había dos tipos de cajas las de dentro y las de fuera, las de dentro eran mas divertidas pero las de fuera tampoco eran mancas. Las de fuera eran cajas de cartón de pequeño tamaño con las que construía ciudades (si mi padre fuese Calatrava estaría orgulloso de mi), estas se edificaban de mil formas dependiendo de la distribución de los módulos.
Pero las que realmente eran guay eran las de dentro. Se necesitaba espacio exterior, una caja grande, normalmente de madera, y, por lo menos, un amigo, bueno se podía jugar solo aunque no era lo mismo.
Una vez conseguidos los elementos se podía instalar aquella fabrica de sueños, apenas se necesitaban unos minutos.
El poder que poseen las cajas de adentro es inconmensurable, una vez dentro se forma un espacio atemporal en el que los tejemanejes que realicen los chavales pueden ser mas poderosos que los realizados en ningún cuartel militar. La energía que allí se concentra es suficiente para poder volar a cualquier planeta y las decisiones que en aquel reducto se tomen marcarán toda nuestra vida.
Cuando los chiquillos me llamaron mi corazón me dio un vuelco, la ocasión era única y, sin pensármelo dos veces, me dispuse a entrar en la caja. Cuando levanté el cubo y vi sus caras de pavor comprendí su negativa a compartir aquel espacio conmigo, en aquel momento la realidad me sacudió, baje la caja lentamente dejándola posada sobre el suelo.
Di la vuelta y me dispuse de nuevo a perderme entre las sensaciones preotoñales del barrio viejo de Hanoi.